1.1. Introducción.
La mayoría de incendios de gravedad se producen en países desarrollados, con un elevado nivel de "confort", y donde, sin embargo, este progreso se traduce en multiplicación de vulnerabilidades, debido al aumento sin límite de instalaciones de nueva tecnología, que no llevan aparejada, frecuentemente, una protección adecuada y fiable.
La multiplicación sin límite de los posibles orígenes de fuego que de todo ello se deriva, hace de la protección pasiva, como ya hemos visto, un primer paso - y esencial - de la seguridad en la edificación.
Desde la vivienda familiar hasta los edificios públicos y privados de mayor envergadura, la necesidad de atender urgentemente a estas premisas ante la proliferación de siniestros, se refleja en la reciente demanda de las compañías de seguros a tal efecto, que reducen sus primas o mayor seguridad en el edificio contratado, y se constata en la preocupación y demanda colectiva, pública y privada, sobre mecanismos y normativas - más específicas - que regulen y protejan adecuadamente la actividad social de hoy.
Todo este tipo de medidas, y muchas otras provenientes de la peculiaridad concreta de cada edificación, contribuyen de forma excepcional a la protección contra el fuego, resultan asequibles y permanentes, no requieren apenas vigilancia o mantenimiento, y su planeamiento previo optimiza la posterior instalación de los medios técnicos, así como la planificación y actuación - definitiva - de los medios humanos en la emergencia.
Definición de seguridad contra incendios: Conjunto de medios técnicos (activos y pasivos) y humanos, que coordinados por las medidas organizativas, sirven para prevenir, proteger y responder ante la presencia del fuego.
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