1.1. Concepto y objetivos.
Si por integrar entendemos "contribuir, unirse o entrar a formar parte de un todo o conjunto" podemos deducir que la aplicación de este concepto al sector de las seguridades nos permite afirmar que la integración consistiría en conjuntar y vincular diferentes sistemas autónomos para su control y supervisión desde una plataforma central.
Los objetivos que se persiguen con la integración son:
- Relacionar diversos sistemas autónomos para optimizar los recursos disponibles.
- Centralizar las informaciones y comunicaciones generadas para facilitar la toma de decisiones.
- Mejorar la eficacia de los medios técnicos y de la gestión de seguridad.
- Incrementar la seguridad en la explotación del sistema: operaciones, procesos, procedimientos, actuaciones,...
- Reducir los costes (instalación, mantenimiento, equipos,...) y consumos de energía.
Entre los equipos y sistemas fácilmente integrables destacamos:
- Sistemas de protección contra actos antisociales:
- - Detección de intrusión.
- - Control de accesos.
- - Vigilancia por medio de CCTV.
- - Transmisión y verificación de alarmas.
- - Control de rondas.
- Medios de detección, alarma y extinción automática de incendios.
- Sistemas auxiliares: climatización, calefacción, aire acondicionado, iluminación,...
- Protección de la información: documentación, comunicaciones e informática.
- Medios de elevación: ascensores, montacargas, rampas y escaleras mecánicas.
El Centro de Control es el espacio físico donde se centralizan y gobiernan los diferentes sistemas, aunque, gracias los avances tecnológicos (Internet, telefonía móvil), es posible la administración del sistema desde cualquier lugar del mundo y a cualquiera hora mediante un programa informático navegador o el teléfono móvil.
Para controlar todas las funciones se instalan equipos compuestos de procesador central y controladores inteligentes a los que se conectan los diferentes dispositivos a integrar.
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